‘Zoolander 2’: película para niños que quieren pasar un rato chachi y no les importa que la película quizás no sea lo que se dice chachi chachi

‘Zoolander 2’ es una maravilla. Es muy burra y no tiene complejos, lo cual es predecible teniendo en cuenta el antecedente de la primera parte. Lo que sorprende (para bien) es que tantas personas importantes hayan abrazado la locura y participen en un despropósito semejante. Aunque, para sorpresa, el hecho de que Penélope Cruz se marque la mejor interpretación de su carrera. Ahí va eso.

Supongo que cuando Ben Stiller y sus amigos (Justin Theroux entre ellos) se sentaron a escribir la secuela de ‘Zoolander’ se dieron cuenta de que la cosa no tenía mucho recorrido. Si han tardado quince años, por algo será. Lo de hacer una crítica al mundo de la moda ya no cuela, del mismo modo que ‘Gran Hermano’ dejó de ser un experimento sociológico. Los personajes, así entre nosotros, tampoco dan demasiado de sí como para darles trama. ¿Solución? Crearles un entorno desquiciado y excesivo donde el efecto cómico venga de todas partes menos de la película en sí. Las mayores carcajadas que provoca ‘Zoolander 2’ no surgen ni con las situaciones ni con el diálogo. Las causan estrellas invitadas que aparecen en pantalla para reirse en primer lugar de sí mismas, lo cual es el secreto para que las bromas funcionen.

La lista de participaciones estelares es interminable. Las hay que se pueden considerar cameos, como Ariana Grande o Susan Sarandon (yo me perdí a Christina Hendricks por parpadear), pero la gran mayoría tienen un papelito: desde Justin Bieber a Valentino (el diseñador), pasando por un Benedict Cumberbatch en plan Arturo Valls o un Kiefer Sutherland que no se sabe si hace de él mismo o de Jack Bauer hermafrodita.

La gracia es, como digo, dejarse sorprender por la siguiente burrada y quién será quien la perpetre. La película pierde cuanto más se acerca a los protagonistas y su dinámica de ‘Dos tontos muy tontos’, aunque la suerte es que la trama tiene un peso mínimo, casi anecdótico, y apenas sirve para culminar la película con un clímax argumental que sirva de cierre.

Con estas premisas, la película es más disfrutable cuanto más conocimiento se tenga de cultura pop(ular). Por ejemplo, el cameo de Ariana Grande queda como un simple chiste al aire si no se sabe quién es la moza esa que sale con la coleta en alto. O el papel, fundamental, de Sting en la trama se entiende menos si además de su discografía no se conoce su lado metafísico y tántrico.

Me lo pasé tan bien viendo ‘Zoolander 2’ que hasta me pareció que Penélope Cruz está fantástica. Claro que, bien pensado, posiblemente la dobladora (¿Ana Alborg?) le haga el favor de su vida. Pero, vaya, no pienso proyectar la más mínima sombra de odio sobre la película. Me gusta todo.

¡Todo!

(*guiño* *guiño* *codazo*)

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