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‘Insidious: la última llave’: tribulaciones de una cazademonios madura

La protagonista de ‘Insidious: la última llave’ es una mujer de 70 años. Solo este hecho ya debería despertar nuestro sentido de la maravilla. Las Tangina Barrons de la historia han sido reivindicadas en la figura de Elise Rainier, que tras cuatro películas se erige en el personaje central de toda la franquicia. Las mediums ya no necesitan ser señoras friquis ni hace falta llamar a un señor cura con pinta de boxeador para erradicar al demonio.

A partir de ahí, ‘Insidious 4’, que es como la llamamos cariñosamente en casa, es ante todo coherente: una peli de terror sin hormonas y una pieza más en el complejo puzzle de una saga. Podrá interesar más o menos (en Rotten Tomatoes parece que interesa poco), pero hay que reconocer el tremendo sentido del pulso que Leigh Whanell mantiene sobre el timón de ‘Insidious’. Incluso con su amigui James Wan ocupado en otras cosas.

Aquí no hay cuotas de adrenalina y testosterona que cumplir. Hay sustos, sí, y algún que otro golpe de efecto y maquillaje malrollero. Pero el mal rollo de verdad se desata cuando Elise se pone a hurgar en su propio pasado. Casi sin salir de casa ni cruzar al más allá, como mandaría el canon. Lo interesante en esta historia está aquí y lo que hay al otro lado de la puerta es secundario. Esto incluye al demoño de turno, que sin resultar anecdótico termina siendo algo genérico.

Si por esto hay que decir que ‘Insidious 4’ es más peli de misterio que de terror, pues se dice y ya está. Que la pasión por el susto ni la devoción al género no os estropee la diversión.

La cuarta película de esta saga consigue, además de ser muy disfrutable, atar un montón de cabos de lo que se ha contado hasta ahora y, además, abrir la puerta a nuevas expansiones en la franquicia. Que, a ver, tal como están las cosas me parece un triunfo brutal. De la hermosa sororidad que se plantea en esta entrega nace el germen de una nueva heroína. Puede que Elise no pueda jubilarse jamás (que el Mal no descansa), pero a lo mejor Lin Shaye está ya hasta el toto de interpretarla.

¡Larga vida a ‘Insidious’! O no.

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‘Expediente Warren: el caso Enfield’, cine de género con el toque James Wan

‘Expediente Warren: el caso Enfield’ es una peli de género. Más concretamente de terror, subgrupo “niñas reposeídas / que hablan con el demonio”. Saliendo de ‘El exorcista’, girando a la derecha hasta llegar a ‘Poltergeist’ y ahí ya todo recto, sin olvidarnos de pasar por la saga ‘Insidious’. En este sentido poco hay que explicar, porque lo único que sacaríamos en claro sería algún spoiler involuntario. Que, bueno, tampoco sería tal porque decir que en esta película hay una niña que pone voces rarunas, una madre que sufre como Geno y un demonio caracterizado en plan epatante no viene a ser spoiler ni nada. Son las obviedades y recursos por los que nos decidimos a ver un tipo de películas determinado.

Lo que tiene de interesante esta película en concreto son, así a grandes rasgos, dos cosas:

La primera es el juego que establece dentro del mismo género gracias a algo que, a priori, echaría para atrás: el cartelito de ‘basado en hechos reales’. El ‘caso Enfield’ de marras resulta ser un suceso real que se hizo muy mediático en su época (finales de los 70) y que, dicen, es el episodio de poltergeist más y mejor documentado que existe. La gracia es que la película juega con este factor mediático de las reposesiones y, mientras nosotros somos muy conscientes del percal que se cuece en esa casa endemoniada, los personajes dudan de si al fin y al cabo la dulce niñita acosada por el demonio no estará haciendo paripé y largometraje. Y, claro, nosotros que manejamos más información que los protagonistas, sufriendo de más al otro lado de la pantalla.

El otro factor interesante de la película es la ambientación. En este sentido el mérito es de James Wan, que es un director que debería tener más crédito del que tiene porque, además de haber creado esta saga de los ‘Expedientes Warren’ y otras dos películas de la saga ‘Insidious’ ha conseguido que ‘Furious 7’ no fuera una ñorda descomunal y, por cierto, así en plan nota a pie de página, también es el alma de ‘Saw’ y su metauniverso ultrachungo. Wan consigue elaborar un lenguaje visual sugerente más allá de las imposiciones del género y hace atractivas escenas de manual, como aquellas donde las cosas se mueven solas o en las que anticipas que va a salir un espectro feísimo coincidiendo con el chimpun de la música. Lo que no consigue, en cualquier caso, es que la película no se haga un pelín larga. Por más bonito que lo pongas, los espectadores educados ya llevan escrita la película en su ADN cinéfilo. Recortar unos buenos veinte minutos de escenas redundantes no le habría sentado nada mal a nadie.

Por otro lado, no hubiera dicho que James Wan fuera un director de actores, pero lo cierto es que están todos estupendos. Incluso los actores infantiles, que están contenidos y creíbles en papeles bastante delicados de interpretar. Lo que sí recomiendo es ver la película en versión original, porque el doblaje desmerece, como casi siempre que aparecen niños. De Vera Farmiga ya nos esperábamos que estuviera estupenda, que ya la hemos visto levantar a pulso cosas como ‘Bates Motel’, y Patrick Wilson me produce cierta dentera totalmente subjetiva e injustificada y, aun así, resulta magnético como arquetipo de hombre protector y bizarro que igual te arregla un grifo que se lanza a combatir al demoño.

Tenemos ‘universo cinemático Warren’ para rato, ya que del mismo modo que de la primera ‘Expediente Warren’ surgió ‘Annabelle’ ya tenemos confirmación de que el demonio de ‘El caso Enfield’ tendrá película propia. Que da un poco de miedo aunque sólo sea porque no la dirigirá James Wan, que suficiente trabajo tiene con ‘Aquaman’ y le acaban de encargar una nueva versión de ‘MacGyver’ para televisión. Susto tras susto, oye.