‘Expediente Warren: el caso Enfield’, cine de género con el toque James Wan

‘Expediente Warren: el caso Enfield’ es una peli de género. Más concretamente de terror, subgrupo “niñas reposeídas / que hablan con el demonio”. Saliendo de ‘El exorcista’, girando a la derecha hasta llegar a ‘Poltergeist’ y ahí ya todo recto, sin olvidarnos de pasar por la saga ‘Insidious’. En este sentido poco hay que explicar, porque lo único que sacaríamos en claro sería algún spoiler involuntario. Que, bueno, tampoco sería tal porque decir que en esta película hay una niña que pone voces rarunas, una madre que sufre como Geno y un demonio caracterizado en plan epatante no viene a ser spoiler ni nada. Son las obviedades y recursos por los que nos decidimos a ver un tipo de películas determinado.

Lo que tiene de interesante esta película en concreto son, así a grandes rasgos, dos cosas:

La primera es el juego que establece dentro del mismo género gracias a algo que, a priori, echaría para atrás: el cartelito de ‘basado en hechos reales’. El ‘caso Enfield’ de marras resulta ser un suceso real que se hizo muy mediático en su época (finales de los 70) y que, dicen, es el episodio de poltergeist más y mejor documentado que existe. La gracia es que la película juega con este factor mediático de las reposesiones y, mientras nosotros somos muy conscientes del percal que se cuece en esa casa endemoniada, los personajes dudan de si al fin y al cabo la dulce niñita acosada por el demonio no estará haciendo paripé y largometraje. Y, claro, nosotros que manejamos más información que los protagonistas, sufriendo de más al otro lado de la pantalla.

El otro factor interesante de la película es la ambientación. En este sentido el mérito es de James Wan, que es un director que debería tener más crédito del que tiene porque, además de haber creado esta saga de los ‘Expedientes Warren’ y otras dos películas de la saga ‘Insidious’ ha conseguido que ‘Furious 7’ no fuera una ñorda descomunal y, por cierto, así en plan nota a pie de página, también es el alma de ‘Saw’ y su metauniverso ultrachungo. Wan consigue elaborar un lenguaje visual sugerente más allá de las imposiciones del género y hace atractivas escenas de manual, como aquellas donde las cosas se mueven solas o en las que anticipas que va a salir un espectro feísimo coincidiendo con el chimpun de la música. Lo que no consigue, en cualquier caso, es que la película no se haga un pelín larga. Por más bonito que lo pongas, los espectadores educados ya llevan escrita la película en su ADN cinéfilo. Recortar unos buenos veinte minutos de escenas redundantes no le habría sentado nada mal a nadie.

Por otro lado, no hubiera dicho que James Wan fuera un director de actores, pero lo cierto es que están todos estupendos. Incluso los actores infantiles, que están contenidos y creíbles en papeles bastante delicados de interpretar. Lo que sí recomiendo es ver la película en versión original, porque el doblaje desmerece, como casi siempre que aparecen niños. De Vera Farmiga ya nos esperábamos que estuviera estupenda, que ya la hemos visto levantar a pulso cosas como ‘Bates Motel’, y Patrick Wilson me produce cierta dentera totalmente subjetiva e injustificada y, aun así, resulta magnético como arquetipo de hombre protector y bizarro que igual te arregla un grifo que se lanza a combatir al demoño.

Tenemos ‘universo cinemático Warren’ para rato, ya que del mismo modo que de la primera ‘Expediente Warren’ surgió ‘Annabelle’ ya tenemos confirmación de que el demonio de ‘El caso Enfield’ tendrá película propia. Que da un poco de miedo aunque sólo sea porque no la dirigirá James Wan, que suficiente trabajo tiene con ‘Aquaman’ y le acaban de encargar una nueva versión de ‘MacGyver’ para televisión. Susto tras susto, oye.

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