Lo de Antonio de Felipe: cuando haces pop…

La cuestión de ‘la negra’ de Antonio de Felipe me confirma dos puntos que ya sospechaba: (UNO) la comprensión lectora en redes sociales está nada más que regulín y (DOS) tiran dos más tetas (peludas y pezoneras) que dos carretas. Luego, si eso, estaría el tema de la autoría intelectual en el arte, pero eso es morirte de frío.

También es verdad que, viendo la cobertura del tema en internet, está difícil entenderlo bien. Tú lees que a Antonio de Felipe lo acusa una señora por plagio y es normal quedarte con la imagen mental de que mientras la sufrida pintora se daba la vuelta para enjuagar los pinceles al final de una dura jornada laboral el otro se asomaba, avieso, por su estudio y le hacía fotos a los cuadros para robarle las ideas. A veces se liaba, el demoniete, y se acababa haciendo un selfie para el Instagram. Pero básicamente el tema era conseguir cuadros que copiar. Total, al final la obra pop de este pintor pop va de usar iconos pop que hasta tienen su copyright. O sea que aun si los pintara él con los dedos hay una parte de copia tremenda. Pero, eh, no importa porque es arte pop. Quiero decir Arte pop. Arte. ARTE. Ya.

Ante esta desinformación, es hasta normal que haya fans del pintor que se pregunten que de dónde sale esta tipeja y que a buenas horas se va a quejar. Ya lo decía Bridget Jones: “Los japoneses, esa raza cruel”. Aunque. De hecho, hay verdadera insistencia en llamar a Fumiko Negishi “la china esta”. Porque si vas a soltar algún exabrupto iletrado que te retrate como cateto, ¿por qué no vas a redondearlo con un comentario que te haga parecer aún más inculto y añada una dimensión racista? Eso da puntos en el argumentómetro de cualquier red social.

La ironía quiere que la versión de los medios sea más morbosa que la simplificación chunga. Pongamos que de Felipe hubiera, efectivamente, plagiado a Negishi. Eso es aburrido. Hasta Zara copia, por el amor de Dios. La verdad (o presunta verdad, que el tema está en los tribunales) ofrece una dimensión mucho más jugosa. El tema es que de Felipe tenía a Negishi guardada en una zona oculta del estudio, ahí al fondo, fondísimo, donde ningún fan llegará jamás, pintando lo que él le decía. En plan que llegaba él al mediodía, al volver del gym y la cita con el Bearbero, apartaba los cuatro lienzos y las doce cajas de pintura en spray que cubrían la puerta secreta, daba dos palmadas, tres patadas en el suelo y cuatro vueltas sobre sí mismo para abrir el acceso (en un código que cambiaba cada semana por precaución) y se asomaba donde pintaba su colaboradora y le soltaba cosas del tipo: “muñeco de anatomía de ‘Érase una vez el cuerpo humano’, Lady Gaga, vestido de carne”. Y la otra, pillada en mitad de un trazo: “¿Qué?”. A lo que de Felipe añadía: “Pecado capital”. Y cerraba la puerta de golpe, satisfecho de haber ejercido su autoría intelectual sobre la obra. Entonces ya podía dedicarse a las cosas que de verdad importan, como el Instagram. Si buscas compradores de tus obras de 40.000 euros, ahí es donde los encuentras.

La historia cuenta con el súper plus de ser consecuencia de los aleteos de mariposa del PP en la Comunidad Valenciana. Bueno, en España, qué coño. Según parece (o, de nuevo, presuntamente) ahora que el gobierno regional no compra cuadros a precios infladísimos es cuando el negocio del pintor ha caído en picado y no se puede permitir tener una, ejem, empleada. Ayudante. Obrera, como la llama él, que es muy dado a la cursilería. Pero como a Fumiko le ha sentado muy mal el ERE, ha decidido tirar de la manta del modo más friqui que ha encontrado: pintando en riguroso directo un retrato de Pedro J. Ramírez.

Total: que la historia (real) es una maravilla. Es como si Chirbes y Almodóvar se hubieran tenido que quedar encerrados en el hotel de Benidorm por culpa de la tormenta y hubieran parido una historia por puro aburrimiento. Me desconcierta un poco que la antagonista sea japonesa. A lo mejor estaba ahí también la Coixet y en unos días sale la segunda parte, en plan de introspección desde el otro lado de la puerta secreta del estudio…

A lo que iba: ¿por qué la insistencia en ver lo que no es? ¿De dónde sale eso de que “la china esta” demanda por plagio y lo de que ánimo, Antonio, que la malvada esta va a tener que demostrarlo todo y que yo te creo a ti? Es decir, ¿cómo puedes defender a alguien que precisamente está diciendo que utilizaba a la otra para pintar “las cosas  tediosas de la pintura” en las obras y que sí, que la ha despedido y la muy traidora se está vengando lo más grande? ¿Dónde te agarras para mantener en tu cabeza la historia del plagio? Entiendo que esta obcecación la tenga quien haya pagado 40.000 euros por un cuadro y, además, los haya puesto de su bolsillo y no de las arcas públicas pero, ¿así porque sí?

Para mí la clave está en Instagram, que es esa red social donde nos pasamos la vida tirándole los tejos a personas que no saben ni que existimos. Ahí es donde personajes como ‘The Beast’ triunfan. Nos podemos reir de la estética Lobezniana de de Felipe (suponiendo que la indignación por la apropiación deje lugar para la risa) aunque no se puede negar que el hombre tiene un pecho y unos hombros sobre los que sustentar el paripé. Que las mancuernas pueden ser más tediosas que el arte (digo yo) pero el pull over en banco inclinado no se puede delegar.

Bajo este perspectiva, de Felipe lo tiene todo. Está bueno, tiene desapego por la ropa, se mueve por sitios chulos y ofrece como arte (ARTE) algo que, de hecho, tiene una digestión al nivel de las camisetas de Kukuxumusu. Pero mola. Verlo en tetas en la cama nos hace sentir cercanos y especiales. Entender su arte nos hace sentir listos. Pensar que nos pueda devolver un comentario nos hace… parecer gilipollas. Si todos esos smileys y esos guapooooo alargados hasta lo monguérrimo no surten efecto, ahora es el momento perfecto para intentarlo ejerciendo de fan incondicional. Por si de repente el hombre buscara un hombro sobre el que llorar. Literalmente.

Ah, bueno… (TRES): lo que nos gusta siempre es lo más y nos define de un modo absoluto e irrevocable frente a los demás, por lo que antes muerto que admitir en público que nos han engañado, que no era lo que pensábamos o que, mira, ha estado bien para un ratito y que, como broma, ya está bien.

5 comentarios sobre “Lo de Antonio de Felipe: cuando haces pop…

  • el 14/09/2016 a las 23:25
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    “Muñeco de anatomía de ‘Érase una vez el cuerpo humano’, Lady Gaga, vestido de carne”. Y la otra, pillada en mitad de un trazo: “¿Qué?”. A lo que de Felipe añadía: “Pecado capital”.

    Qué arte, maricón

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    • el 15/09/2016 a las 06:13
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      ¡Gracias, Mike! De arte va la cosa ;-P

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  • el 15/09/2016 a las 18:39
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    Grande sos…parlem d’un guió de cómic sobre això

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  • el 17/11/2016 a las 13:18
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    Me encanta este escrito. Primero justifica los plagios en el arte y después dice que no plagió por que no se sabe de donde ha salido “la china esta” (pedazo de argumento). Todo adornado con tonos racistas. Grandísimo.

    Y no, no sé si plagió o no, y no me importa en absoluto. Me dan exactamente igual los dos protagonistas.

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    • el 18/11/2016 a las 21:08
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      Perdona… ¿a qué escrito te refieres? 😕

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