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‘OT 2017’: en este pase de micros me maté yo

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Alfred medio aturdido, medicado después de haber tenido un ataque de ansiedad momentos antes. Cantando en piloto automático, desde el instinto y aferrándose a la música. Como, sospecho, lleva haciendo toda su vida Su pase individual se lo saltaron, pero quiso hacer el dúo.

Amaia, tan dulce como siempre. Si no más. Parece que cante para darle fuerzas a Alfred. Se acarician para reconfortarse, más allá de la ternura que inspira la canción. Antes de empezar comentan cómo sentarse y qué hacer y les sale natural ponerse cara a cara y formar un corazón con sus brazos.

Yo ya digo siempre que soy más de realities que de Eurovision. Por eso no me sabe nada mal que esta semana estemos viviendo la resolución de las tramas de la Academia más que la preselección española. Según lo veo yo, los temas propuestos le dan la espalda al festival y se concentran en lo que (me) importa: los concursantes de ‘OT 2017’. Este video de Amaia y Alfred contiene la esencia de lo que ha sido el programa y me da lo mismo que en Europa no lo entiendan o que el tema se parezca a anteriores canciones del festival. La emoción de verlos ahí, así, y la satisfacción de que esto acaba como tiene que acabar no la cambio por un top 10 en Lisboa.

Lo mismo aplica al resto de finalistas. Quizás los temas no han sido escritos para ellos, con su nombre y apellidos pero me parece evidente que se los han asignado para encajar en el concepto de artista que cada uno se ha trabajado durante el programa. Quizás odiemos las canciones desde un punto eurovisivo, pero los seguidores de ‘OT’ podemos leer de dónde viene cada decisión detrás del reparto.

El pequeño eurofan que empiezo a ser llora, claro, porque un año más parece que vamos a tomarnos Eurovisión como un trámite más que hay que cumplir por estar en la UER. Pero, mira, yo que sé… apenas llevamos un año de ‘A Million Voices’ y en cambio son 18 desde ‘Gran Hermano’. ¿Mentiendes?

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Lady Gaga: Joanne Tour, Barcelona, 14 de enero de 2018

Lady Gaga trajo, por fin, su coño a Barcelona. Un coño más grande que todo el Palau Sant Jordi. Mis preocupaciones sobre cómo sería el espectáculo y en qué se iba a centrar Gaga en esta era country resultaron vanas: Gaga se centra en Gaga. Más grande que el Sant Jordi y más grande que la música.

Personalmente tengo sentimientos encontrados. Por un lado, ayer me gustó todo mucho más cuanto más se alejaba del concepto de giras anteriores. Pero, al mismo tiempo, la Gaga ‘badromancera’ es imprescindible. Por más que lleve con la misma puta coreografía desde el principio, su modo de bailar entre la pasión alucinada y la autoconciencia paródica es parte del mito. Cuando actúa como si la estuviera doblando Desahogada, Gaga es más Gaga.

Lo peor de la noche fue, sin duda, el sentido del tempo del espectáculo. No sirve de nada levantar un estadio entero con ‘Telephone’ para dejarla a medias en seco, lo mismo que interrumpir ‘Joanne’ para cambiar de set es un rollo, sobre todo si el reprise es una versión más interesante que el original. Los entreactos para cambiarse de peluca se vivían como un descanso para mirar el móvil y hacer un pis.

Luego hay cosas que lo Gagas o lo dejas, como el minuto de reloj que pasa después de ciertos temas en los que ELLA se queda congelada bajo el peso de su propia intensidad, recreándose en el aplauso del público. O los discursos de igualdad, paz y amor que se pega la tía, que suenan tan antiguos como la coreo del ‘Bad Romance’. De verdad que cuando habla de eventos que te sacuden y te cambian la vida de un modo que ya no reconoces quién eras antes de eso y te dejan cicatrices de por vida (sic) no puedo evitar pensar que qué mierda de vida sin eventos tengo. Por no hablar, y me voy a meter un jardín, que unirse al dolor por el atentado de las Ramblas a estas alturas  suena forzado (y más si lo haces tres veces durante la velada). Pero así es Gaga, ya digo, intensa como el fuego de tres soles y tan universal como… el… universo.

Pero, vaya, que no, que maravilla. Conciertazo de los que aunque duran dos horas y media saben a poco. Ya digo que me sonaron mucho mejor los temas nuevos, favorecidos por una puesta en escena flexible. Por ejemplo, el arranque con ‘Diamond Heart’ y ‘A-YO’ en un escenario apenas desplegado tuvo unos ecos rockeros fantásticos. Luego, con los temas mamarrachos, llegaría el desparrame de pelucas y plataformas móviles. Quién me iba a decir que ‘Scheiße’ sería uno de los momentos de la noche…

Viendo el concierto de anoche me dió la sensación de que Lady Gaga está en un momento muy dulce. Algo irónico teniendo en cuenta que no es su mejor época en ventas y relevancia. Pero desde el punto de vista artístico tiene a una legion fiel de ‘pequeños mostros’ (que decía ella ayer) a los que se ha unido público algo más talludito gracias a la innegable calidad musical de sus últimos temas. Hay un montón de gente a la que no solo le gusta ‘A Million Reasons’, sino que también conoce versiones acústicas de ‘Paparazzi’ que funcionan a la perfección.

Todo esto, además, teniendo en cuenta que Lady Gaga es infalible en un escenario. Ni fibromialgia ni leches, lo de anoche fue un despliegue de prodigio físico y capacidad vocal. Con todo su coño.

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Mis canciones de 2016. Top 15.

Pues aquí estoy, un año más fiel a la cita conmigo mismo, dejando para mi posteridad la lista de las 15 canciones que más he escuchado, según mi perfil de Last.fm que, como está enlazado con Spotify y eso es el 90% de música que escucho, es un buen indicador de la banda sonora del recién terminado 2016.

15. ‘When I Grow Up (Dave Audé Audacious Radio)’ – The Pussycat Dolls

Empezamos con un tema de 2008, que ya me vale. De un grupo para olvidar, que también tiene tela. Pero es que no puedo resistirme a las remezclas de Dave Audé, que me parece un tipo que mejora cualquier cosa que toca. De esta en particular creo que ni he llegado a escuchar la versión original, pero ni falta que me hace.

14. ‘Universio’ – Las Bistecs
13. ‘Caminante’ – Las Bistecs

El descubrimiento del año, Las Bistecs asoman la cabeza en este top aun habiendo lanzado el disco en septiembre. Nada mal. En honor a la verdad, ‘Universio’ ganaría varias posiciones teniendo en cuenta que fue uno de los hits que alimentaron la leyenda por YouTube y provocaron el crowdfunding para grabar el disco.

Al final han acabado juntas una justa representación de las dos fases del tema elecrodisgusting: la del ‘jaja, qué graciosas’ del pre-disco y la del ‘hostia, esto mola en serio’ del post-disco. Que tampoco tengo tan claro que ‘Caminante’ sea tan post, pero yo me entiendo.

12. ‘Tutti Frutti’ – New Order

Supongo que New Order es de lo más confesable que aparece en esta lista, así que dejaré que el tema hable por mí. El vídeo no, que no lo había visto hasta que no lo he enlazado ahora y me parece un rollaco.

11. ‘Baloncesto’ – La Prohibida

Una de las dos únicas supervivientes en la lista respecto el año pasado. En 2015 terminó siendo la segunda canción que más escuché y en 2016 aguanta como una campeona.

10. ‘On The Regular’ – Shamir

Me da hasta apuro reconocer lo cutre que puedo ser a veces, pero si esta canción está aquí hoy y con esta intensidad es por puro fangirlismo con Las Bistecs. Que esta es la canción de su vídeo de la POPair de… agosto de 2015. Mira, yo que sé… Soy así (on the regular). Tomadme o dejadme.

09. ‘Something Good Can Work (The Twelves Remix)’ – Two Door Cinema Club

Se me ve el plumero máximo con los remixes. A este le cogí cariño en 2016 por ser la banda sonora de mi recuperación. Lo dejó así en plan misterioso, por si salvo algo de reputación entre mis lectores. Pero en 2016 me recuperé.

08. ‘Light it Up (feat. Nyla & Fuse ODG)’ – Major Lazer

No esperaba que este fuera el corte al que más le di del disco de Major Lazer, la verdad. Esta es la gracia de mirarme esta lista cada año, que descubro que le doy al play en un estado de enajenación mayor del que creo. Lo que sí puedo decir es que el antes y el después en mi apreciación de esta canción está el vídeo que os he enlazado. Esa orgía de texturas me tuvo loco durante muchos días. Si pudiera contar en esta lista las reproducciones de YouTube seguro que estaría alguna posición más arriba.

07. ‘I Want You To Know ft. Selena Gomez’ – Zedd

Esta también tiene que ver con mis primeros paseos al aire libre en 2016. No me negaréis que no invita al optimismo y a andar, en la medida de lo posible, despreocupadamente por la calle. Durante unas semanas a Spotify le salió del coño quitar la canción de su archivo (o a lo mejor fue Zedd o Selena o la madre que los parió a todos), así que desde aquí un saludito a quien fuera en Maxima FM que decidiera meterla en su recopilatorio y volverla a poner en línea.

06. ‘Come With Us (F9 Extended Disco Mix’ – Sophie Ellis-Bextor

Última remezcla de la lista y, por tanto, la más escuchada. Si viví el lanzamiento del último disco de mi Sophie con una absurda alegría, lo de esta versión ya véis que alcanzó niveles de obsesión. Pero es que me tiene loco (aún) cómo va construyendo y subiendo desde el principio. Me atrevo a decir que la mejor parte es la que va antes de la letra, que luego ya se asemeja más a la original. En cualquier caso, me parece una auténtica maravilla.

05. ‘Say Yay!’ – Barei

En el abanico de exaltación adolescente de 2016 incluí Eurovisión. No me suele pasar, la verdad, pero este año sentía que de verdad era EL AÑO. Por lo menos en lo que a la canción respecta, porque yo el baile de pies no lo vi en ningún momento. Después de esto yo ya soy un escéptico total. Si con esto nos comimos los mocos, ya no hay nada que hacer. Yay 🙁

03. ‘Sax’ – Fleur East
03. ‘The Other Boys’ – Nervo feat. Kylie Minogue, Jake Shears & Nile Rodgers

En el tercer lugar del podio tenemos empate.

Si en 2015 puntuaba alto el ‘Uptown Funk’ de Mark Ronson y Bruno Mars, el relevo natural tenía que ser, sí o sí, esta canción de Fleur. ¿LA canción de Fleur? Recuerdo vagamente que había alguna canción rescatable en el disco que le sacaron, pero vaya, esto huele a one hit wonder de lejos. Pero, que no lo digo como algo peorativo, eh… ¿quién ganó ‘X Factor’ el año de Fleur? ¿Eh? Pues eso. Viva ella.

Lo de las NERVO… No sé… No lo supero… Esta canción fue mi número uno en 2015 y en 2016 la seguí desgastando a unos niveles de psiquiatra. Hay semanas que a lo mejor me pensaba que ya valía, pero de repente por capricho de las listas aleatorias aparecía de nuevo y vuelta a empezar. A ver si en 2017 me canso de ella…

02. ‘Mi propio funeral’ – Georgina

Recordaré 2016 como el año en que, directamente, se me fue la cabeza y empecé a comportarme al volante como un desquiciado. ‘Mi propio funeral’ está aquí de tanto cantarla en bucle por la C31, a pleno pulmón y con cero complejos. Los mismos que tengo ahora para reconocer que sí, que a tope yo con esta canción. ¿Qué pasa?

01. ‘Geometría Polisentimental’ – Fangoria

Karma is a bitch, que dicen. Me cito a mí mismo:

Por más carga metafórica que le quieran dar, no me veo impregnando mi alma en “un cuadrado, una esfera, una curva, una recta, un cilindro, una estrella, una línea en zig-zag”

O también:

De todos modos, no es nada que no se solucione con cuatro o cinco escuchas en bucle.

Pues toma ya. El bucle se me fue de las manos. La canción será como las Ruffles… pero es que yo soy un auténtico gordo de las patatas…

 

 

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Fuel Fandango: Aurora Fall Tour, Barcelona, 26 de noviembre de 2016

Qué barbaridad lo de Fuel Fandango esta noche en Barcelona. Ha sido uno de esos conciertos que ha empezado muy arriba y sólo ha ido a más, por lo que la sala Apolo se ha quedado pequeña. Muy pequeña. Desde la primera a la última fila, en los balcones y los pasillos laterales, todo el público botaba, cantaba y abrazaba la locura incluso antes de que terminara el segundo tema.

En directo, la mezcla imposible de estilos de Fuel Fandango resulta poderosísima. Yo ya no sé si podré volver a escuchar los discos igual, porque los arreglos para el concierto son droga pura. Todas las canciones de repente adquieren una dimensión nueva y vibrante, gracias al cariño en la mesa de sonido y el empaque de la batería. Un acierto incluirla además de las programaciones que lleva la banda. Carlos Sosa puede hacerme un hijo cuando tenga un rato.

Y, por supuesto, la clave también está en Nita. No importa que el sonido de hoy no haya hecho justicia a las voces. A Nita le sobra carisma para meterse al público en el bolsillo y moverse con soltura de los riffs funk a la tralla más bakala, con tiempo para el requiebro flamenco. Sus momentos de taconeo, en duelo directo con la batería han sido épicos. (Carlos, en serio, lo del niño… llámame).

Resulta curioso que hace apenas un mes Fuel Fandango ofreciera un concierto acústico en la sala Barts, apenas a 100 metros de donde actuaban hoy. Así de sólidas y versátiles son sus temas. Lo de la Apolo de esta noche ha sido una energía más propia de festival que de sala de conciertos. Incluso ha habido un fantástico interludio electrónico que me empuja a reivindicar un Fuel Fandango DJ Set. Si los Chemical Brothers pueden, Ale Acosta también. Es que, en serio, tienen hecho hasta el diseño de luces, que es una cosa que quita el sentido.

Pero centrándonos en lo de hoy, lo que tocaba era presentar formalmente el tercer disco de Fuel Fandango, ‘Aurora’. Sobre el eje de las nuevas canciones se ha estructurado la actuación, empezando con ‘El todo y la nada’ y cerrando, cómo no, con ‘Salvaje’. Pero ahí estaban temas inevitables, como ‘Always searching’, colándose en los bises hipervitaminada, o ‘Nature’, que ha sido un ejemplo magistral de locura de idas y venidas y hacer maravillas con una canción.

En fin, como decía, una barbaridad. Ahora sólo quede esconderme en algún lugar donde me puedan encontrar para la próxima.

 

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Coeur de Pirate: Solo Tour, Barcelona, 13 de noviembre de 2016

Puede que el mundo se esté yendo a la mierda, pero mientras haya una personita capaz de sentarse ante un piano, mostrarse tal cual es y emocionar a la audiencia yo creo que no estaremos jodidos del todo.

El concierto de Cœur de Pirate de anoche resultó ser muy vigorizante, a pesar de estar impregnado de principio a fin de la melancolía de los discos de esta artista canadiense. Pero es que es imposible no amarla y, de paso, sacar alguna lección de vida, viéndola actuar. Béatrice Martin salió a tocar en lo que ella misma explicó que era un pijama, sola en un escenario en el que la sala Bikini tuvo a bien ponerle nada más que un piano hecho con cuatro cachos de contrachapado y una cortina de brilli brilli. Pero toda esta pobreza no hacía más que resaltar la adorabilidad de esta chica.

Cœur de Pirate visitaba por primera vez España. Llegaba sin ningún acompañamiento, en este ‘Solo Tour’ que suena, a la vez, a deseo personal y recorte presupuestario. Según contó, para permitirse tocar en Madrid y Barcelona en este plan modesto tuvo que firmar conciertos en Francia «de los que sí dan mucho dinero» (sic) porque, de otro modo, no la habrían dejado explorar ciudades desconocidas. Daban ganas de abrazarla cada vez que pedía perdón por si el siguiente arreglo al piano resultaba ser una decepción para el público o cuando flipaba porque los asistentes se supieran la letra de sus canciones en francés. Me resultó enternecedor que jugara la carta de la ironía para evitar el desastre: cuando decía que se iba a saltar la parte rapeada de ‘I Don’t Want to Break Your Heart’ o cuando pedía sin cortarse, tras haber creado el clima de confianza y buen rollo ideal, que el público hiciera palmas o cantara con ella. Llegó a explicar cómo iba a funcionar el tema de los bises: «yo ahora canto esta última, salgo, me escondo ahí atrás un ratito y si vosotros queréis, bueno, eso… pues salgo otra vez. Si queréis, ¿eh?» Y el ratito de espera fue mínimo, no fuera caso que el público se fuera a arrepentir.

Era emocionante ver a una artista con talento y poder de convocatoria más que contrastados mostrar esta inseguridad, sobre todo cuando era evidente que el público estaba entregadísimo y en sintonía. Este debe ser el concierto en el que más abrazos y achuchones he visto entre los asistentes. No tengo ni idea de cómo será un concierto «normal» de Cœur de Pirate, pero esta versión íntima resultó maravillosa. Impecable ella a la voz y al piano, impecable el sonido de la sala, impecable el público. Desnudar las canciones hasta dejarlas en la esencia de piano y voz acentuaba su carga emocional. No era un concierto para bailar, sino para ponerse tiernito. Incluso cuando se arrancó por un cover del ‘Sorry’ de Justin Bieber, la canción aparecía con toda su carga de desaliento.

Ciertamente, no está siendo una época para el optimismo. En los incontrolables discursos de Béatrice al presentar canciones (los nervios ya se sabe) aparecieron el resultado de las elecciones en Estados Unidos y otros miedos. Hubo homenaje a la reciente muerte de Leonard Cohen (una versión de ‘Hallelujah’ que ella misma reconoció como obvia pero inevitable) y también un recuerdo en el primer aniversario de los atentados en París.

Pero, con todo, salimos de la sala Bikini encantados, en paz con el mundo. De repente se me hacían indispensables este tipo de personas que luchan por seguir haciendo lo que más les gusta hacer. Las que son modestas y agradecidas y se muestran vulnerables. Las que echan de menos salir hasta las tantas pero que no lo cambiarían por ver ‘La Patrulla Canina’ por las mañanas con sus hijos.

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Florence + The Machine ‘How Blue Tour’: encontré una nueva fe

No hay nada como conocer cara a cara a las personas. Esta verdad universal aplica tanto a esos contactos del Facebook con los que llevas meses intercambiando likes como para las bandas de música. En mi caso, acudir al concierto de esta noche de Florence + the Machine ha servido para pasar de una condescendencia tirando a fría al fervor más absoluto. Soy un Florencer. O Machiner. O como coño se llamen.

Siempre me había parecido que había una distancia enorme entre la intensidad que vende Florence Welch, con esa teatralidad de cuento de hadas, y su música, que es lo que verdad importa. Aunque reconocía buenas canciones y una calidad vocal intachable, el hecho es que no me emocionaba de ese modo absurdo y entregado con el que, para mi bochorno, sucumbo a los encantos de cualquiera matada popera de turno. Por tanto, esa carga estética de la Florence, ese despliegue de gasas etéreas, coronas de flores feéricas y mohínes de caer tuberculosa perdida al suelo en cualquier momento me desconcertaban. No había para tanto, hombre.

He tenido que ir a un concierto suyo para entender que sí, que hay para tanto y algo más. Los discos de Florence + the Machine no les hacen ninguna justicia. Incluso ahora que me he puesto sus canciones para escribir esto suenan como si estuvieran encerrados ahí bien en lo hondo del CD. Ni siquiera la portentosa voz de Florence suena como debería sonar.

Con razón sufría minutos antes del concierto, con el escenario ya a la vista, pensando si a la pobreta no se la comería la Nada en el Sant Jordi. Además, el despliegue no es pequeño: la banda típica misma de batería, guitarra, bajo y teclista queda casi engullida por un set completo de percusión, coristas y hasta un cuarteto de viento metal. Que no falte de na’. ¿Se sobrepondría Florence al empuje de timbales y trombones? ¿Sería capaz de mover a la gente en un espacio tan grande?

La respuesta a esta y otras preguntas, respondidas en menos de un minuto de reloj. Lo que ha tardado el puto Palau Sant Jordi entero en corearle la primera canción. Jamás en mi vida he visto público tan entregado de forma tan masiva (han llenado lo que han querido) ni de un modo tan simbiótico. Es que, por el amor de Dios, hasta el acompañamiento de palmas surgía de modo espontáneo desde pie de pista hasta la grada más alta. Es difícil conservar el escepticismo cuando hay tanta magia alrededor.

Técnicamente el concierto ha sido impecable. Un diseño de luces fantástico y efectivo, a la par que efectista, y una escenografía simple que en ningún momento ha sido limitante. Jamás volveré a burlarme de los vídeos en vertical, porque las virguerías que se veían en las pantallas laterales del escenario eran hipnóticas. La calidad del sonido ha estado a la altura y, sin duda, el hecho de que sonara la artillería a todo trapo ha contribuido a hacer añicos mis ideas previas. Que sí, que ‘Spectrum’ es una cosa muy épica y dramática y suenan ahí unos timbales a lo lejos, como si el vecino estuviera haciendo prácticas mientras la otra canta. Pero lo que ha sonado hoy en el Sant Jordi no puedes ponértelo de fondo: se te traga y te transporta donde Florence quiere. Porque Florence es muy jefa. Menuda es Florence.

Florence Welch está chalada perdida, eso vaya por delante. Posiblemente por eso resulta tener un carisma arrollador que provoca esta comunión absoluta con el público. A mí me ha ganado con sus anécdotas personales. Contaba, emocionada de verdad, cómo flipa al pensar que ha pasado de tocar en Razzmatazz hace 10 años a las cuatro de la mañana a llenar un Sant Jordi en prime time. Siendo tan adorable, le compras su rollo de pirada que canta descalza y de puntillas como si estuviera esperando a Pan. Tampoco tiene un plano malo, la tía, y es innegable que sabe jugar la baza estética, aunque sea a fuerza de Guccis maravillosos. Pero, por encima de todo, Florence Welch tiene una voz prodigiosa. Ya no es solo un timbre curioso y reconocible y blabla, no. Es que hace lo que quiere con su voz y, además, se nota que si no hace más es porque no le hace falta. No ha tenido ni medio segundo de flaqueza en un concierto que ha durado dos generosas horas y en las que correteaba de punta a punta del escenario con sus saltitos de bailarina.

Así que, Florence, querida, ha sido un auténtico placer haberte conocido. Vuelve cuando quieras, que yo voy. Saca el vídeo de la gira pronto. Y, haznos un favor: despide a tus productores. Porfa. Un beso.

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‘Geometría polisentimental’: como las Ruffles York’eso

¿Patatas fritas con sabor a sandwich de jamón y queso? Sabes que no puede ser verdad, que hay algo profundamente mal en el concepto mismo, pero aun así te zampas la bolsa entera. De forma mecánica, con ese punto de avidez de la adicción profunda al patateo. Y sabes que te acabarás comprando otra bolsa más.

Escuchar hoy el nuevo single de Fangoria, ‘Geografía sentimental’, ha tenido un efecto parecido en mí. Me he puesto el videoclip y he visto a Alaska y Nacho pero sonaba La Casa Azul. Es que os juro que en el estribillo mi cerebro reproducía el falsete de Guille Milkyway cuadrando el tempo en lo del cuadrado y la esfera. Hasta las pausas ahí emanan sonido efervescente.

No he descubierto nada, ya que Guille es coproductor del disco de Fangoria que está por venir el mes que viene. Por otro lado, ni siquiera es su primera colaboración. Pero ahí donde las fanfarrias de fondo en ‘Dramas y comedias’ me parecen un guiño gracioso, por lo evidente, en ‘Geografía polisentimental’ hay una simbiosis más completa y pelín incómoda.

De todos modos, no es nada que no se solucione con cuatro o cinco escuchas en bucle. Es más, escribo esto con la canción de fondo y ya me da igual. Me preocupa mucho más saber quién demonios le ha pintado los labios a Alaska en el vídeo.

Quién me ha visto y quién me ve, dándome igual a lo que suene Fangoria. Lejos quedan ya esos años en los que sus letras contenían La Verdad y podía entonar aquello de «alguien me ha prendido fuego, arderé de nuevo» con la intensidad emo de un estudiante de BUP o escribirle a mi novio en un post it «hay quién apuesta fuerte y decide quererte, sabiendo lo fácil que resulta perderte». Por más carga metafórica que le quieran dar, no me veo impregnando mi alma en «un cuadrado, una esfera, una curva, una recta, un cilindro, una estrella, una línea en zig-zag».

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Mis canciones de 2015. Top 15

Por segundo año consecutivo me he puesto a consultar en mi cuenta de Last.fm las canciones que más he escuchado en los últimos 365 días. 2015 fue un año raro, en el que intenté ser menos obsesivo y ampliar el espectro de mis escuchas. Quizás por eso las obsesiones que he no he conseguido evitar, como el disco de La Prohibida, pesan tanto en la lista definitiva.

15. ‘Canned Heat’ – Jamiroquai

No me preguntéis cómo ha llegado este tema de 1999 a esta lista. Aunque es verdad que es un temazo definitivo, no soy muy consciente de haberle dado tanto trote durante los últimos 12 meses. A lo mejor eso es lo bonito de los clásicos, que siempre están ahí…

14. ‘Circle the Drain’ – Katy Perry

2015 fue el año en que odié a Taylor Swift. En mi cruzada contra Zorra Insípida me arrimé a su némesis, Katy Perry, con fervor pueril y me puse a investigar una discografía que solo había tocado de lejos. De esos polvos, vinieron estos lodos. Pero, eh, que el filo chungo de esta canción lo mola todo, no me diréis que no. «You fall asleep during foreplay» es un verso maravilloso.

13. ‘Internacional’ – La Prohibida
12. ‘Fenómenos astrales’ – La Prohibida

Pues empezamos ya a colocar temas del ‘100K años de luz’ empezando, cómo no, por los dos primeros del disco. Que por algún lado hay que empezar. Luego ya me los iría saltando en favor de otros, pero ahí queda eso.

11. ‘Sígueme’ – Münik

Admito que me acerqué al grupo al grito de «Anda, pero si es Nika de OT». Supongo que ni ella ni yo estaríamos especialmente orgullosos ahora de habernos conocido de este modo, pero es lo que hay. De todos modos, sólo hay que llegar al estribillo de esta canción para descartar cualquier idea preconcebida y abrazar a Münik con amor. Una maravilla de canción que, además, puedo cantar con identificación de adolescente. «Sígueme ahora que soy tranquilidad. Sígueme aún estás a tiempo». 2015 fue el año de mi tranquilidad.

10. ‘212 (feat. Lazy Jay)’ – Azealia Banks

Con esta canción me pasa como en el ‘Canned Heat’ que puse antes: se las apañan para mutar y evolucionar, de modo que en el ratito que duran parece que estás escuchando cuatro temazos en vez de uno. Revisité este ‘212’, que ya huele un poco, en motivo de alguna POP Air de principios de año… y ya no lo solté.

09. ‘Eres tan travesti’ – La Prohibida

Cuando aún creía que ‘100K años de luz’ era un disco travesti me dio por escuchar esta canción en bucle. Cuando me caí de la parra la cosa cambió, pero acumuló suficientes escuchas como para desmarcarse del resto de temas del disco.

08. ‘Solo amigos’ – Münik

Del EP de Münik, ‘Otra dimensión’, he llegado a desgastar esta canción, pegadiza como pocas. Es una mierda ser un escéptico con la industria discográfica de este país, porque Münik se merecería estar pegando muy fuerte y tener discazo y gira y hasta merchandising. ¿Que no? Mi amigo Nando dice que sí.

07. ‘La colina luminosa’ – La Prohibida
06. ‘Mujer de bien’ – La Prohibida

Mientras que ‘Mujer de bien’ hacía pareja con ‘Eres tan travesti’ en mis escuchas desde el lado petardo, ‘La colina luminosa’ fue la primera canción que me fue dando otra perspectiva del disco. Recuerdo haber articulado el pensamiento más o menos literal de «pero si esto lo podría cantar cualquier grupo de pop del mundo». Y ahí empezó el amor profundo.

05. ‘Uptown Funk (feat. Bruno Mars)’ – Mark Ronson

Vale, era inevitable. Soy obvio y mainstream. Y no tengo nada más que añadir.

04. ‘Ganas de matar’ – La Prohibida

Seguimos colocando temas de este disco en el Top 15, y ya aviso que no será el último. No es solo que la producción sea maravillosa, es que la letra es para tirarse por los suelos y la interpretación se adapta como un guante. Es que ni hecha a medida. Bueno, lo está. En fin, que me chifla. Qué barbaridad. Pues mira tú que bien.

03. ‘Go’ – The Chemical Brothers

A mí es que los Chemical Brothers me dan la vida. Toda esa contundencia electrónica me pone súper burro, que yo terminé los 90 loco perdido entre The Prodigy y estos. No era de extrañar que me hiciera pis encima cuando, a mediados de 2015, avanzaron ‘Sometimes I Feel So Deserted’ como primer single.  Pero es que ‘Go’ tiene esa conexión tan total con los temas antiguos que se me hizo imposible no obsesionarme. En cualquier caso, dejando de lado a La Prohibida, el ‘Born In The Echoes’ de los Chemical Brothers sería mi disco de 2015.

02. ‘Baloncesto’ – La Prohibida

Tú y yo lo sabíamos. Seguro que al ver tanta profusión de prohibidismo anticipaste que esta canción estaría en lo más alto. Pero es que es tan redonda desde la concepción de Algora a la ejecución de La Prohibida y esa producción italodisco preciosista… Y conecta  tanto con mi drama 2015…

01. ‘The Other Boys’ – Nervo feat. Kylie Minogue, Jake Shears & Nile Rodgers

Pues así como no me avergüenza para nada que ‘Baloncesto’ esté bien arriba en la lista, no tengo muy claro qué pensar de ‘The Other Boys’… El disco de las Nervo no hay por donde cogerlo y mira que tengo una facilidad pasmosa para digerir EDM mierdero. Me lo puse en Spotify y lo descarté de un bostezo. Pero, de repente, empezó a sonar esto y me enganchó. Y que fuera una canción tan abiertamente gay me fascinó. Es un tema fácil, tan obvio que hasta se trajeron a Kylie para que hiciera de Kylie (esos mohínes y esas cosas que hace ella siempre, vamos). Pero que me lo he puesto en bucle hasta la náusea también es evidente. Y, oye, que también me he tirado 2015 preguntándome por qué no me querías como me quieren los demás.

«Why don’t you love me like the other boys do? Why can’t you call me up? Why isn’t it you?»

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Mis canciones de 2015. Top 15 de enero a junio

Han pasado unos buenos seis meses desde mi última entrada y la vergüenza puede más que mi pereza. Pero tampoco tanto, no os vayais a creer. Así que voy a hacer como si nada y a seguir explotando, con desparpajo y caradura, el recurso cutre con el que abrí el año: mi top 15 de escuchas en Last.fm. Wow.

Claro que se me ha generado otro tipo de vergüenza y es que vaya cuadro, mi lista. Podría defenderme y reclamar mi dignidad musical diciendo que no todo lo que escucho está ‘scrobbleado’ en Last.fm pero… ¿qué más da?

15. ‘Canned Heat’ – Jamiroquai

Pues no soy especialmente consciente de haber escuchado tanto este tema, aunque es un clásico como la copa de un pino. Siempre me ha fascinado que sea tantas canciones en una sola y a mí el boogie rhythm es que me puede.

14. ‘Rooftop (Dave Audé Club Mix)’ – Skylar Stecker

No tengo ni puñetera idea de cómo suena la original. Ni me importa. Dave Audé es uno de mis remezcladores favoritos, de aquellos que mejora automáticamente cualquier tema que toca. Si este ha escalado tan alto en el top será porque durante un tiempo fue una de las powersongs en mi rutina de running. Sí, soy de ese tipo de gente que dice powersong y running. Tomadme o dejadme.

13. ‘No Limit (Joaquim Garraud Remix)’ – 2 Unlimited

Otra remezcla poderosa cuyo éxito está vinculado al tema del rendimiento (ejem) deportivo. Y es que cuando hay que forzar el trote cochinero durante ocho minutos seguidos, o me pierdo entre beats (sí, tambien digo beats) o no hay manera.

12. ‘Eres tan travesti’ – La Prohibida

Si algo saco en claro de este ranking de medio año es la confirmación de lo obsesivo que puedo llegar a ser. El último disco de La Prohibida ‘100K años de luz’ apenas ha salido en junio y se han colado CINCO temas en esta lista de quince canciones. Miedo me da lo que pueda pasar de aquí a diciembre…

11. ‘Outside’ – Calvin Harris

Arrastro esta canción desde noviembre. Me hizo gracia el verso este de «We did everything fine / Now I’m on the outside». Claro que la buena de Ellie Goulding pretendía dar un mensaje de optimismo y continuidad y a mi me habían cambiado por otro. Pero hacer las cosas bien, lo que se dice bien, lo habíamos hecho. Con el tiempo, superado el disgusto inicial, me quedé enganchado a las múltiples trampas que tiene la canción… y aquí andamos.

10. ‘La colina luminosa’ – La Prohibida

El hecho de poner el disco de La Prohibida en bucle hace que sus canciones se hayan colado aquí bastante apretadas, con apenas unas escuchas casuales de diferencia entre una y otra. Solo se han caído las canciones del disco que me gustan menos porque, directamente, las saqué de la lista correspondiente. Yo soy muy de o todo o nada.

08. ‘Ganas de matar’ – La Prohibida
08. ‘You Can’t Stop the Beat (feat. Jamie Scott)’ – Wally Lopez

De verdad que necesito revisar mis pulsiones musicales, porque no me cabe en la cabeza cómo ha llegado Wally tan alto. Recuerdo haberle dado duro en mis momentos de karaoke en el coche… pero no creía que tanto ni de forma tan intensita. Madre mía, qué poco piedad tiene la estadística…

07. ‘Mujer de bien’ – La Prohibida

Si justo acabo de hablar de karaoke al volante, supongo que cuesta poco imaginarme haciendo hombrografías con esta canción sonando a todo trapo. Hay mucha gente que no ha tenido que imaginárselo, pobres…

05. ‘Walking on Air’ – Katy Perry
05. ‘Circle the Drain’ – Katy Perry

Al final resultará que sí que escucho mucho a Katy Perry. El ‘Walking on Air’ se mantiene digno en mi ranking desde la vez pasada, mientras que ‘Circle the Drain’ es una entrada fulgurante. Casualidades de la vida que hayan clavado el número respectivo de escuchas, porque ni están en la misma lista ni las escucho en el mismo contexto. Porque, sí, hay un estado de ánimo para cada canción de Katy. Más o menos.

02. ‘Baloncesto’ – La Prohibida
02. ‘These Days’ – Take That
02. ‘Timebomb’ – Kylie Minogue

Triple empate en el número 2, lo cual me hace pensar que cuando la x tiende a infinito llega un momento que ya da igual. ¿Cuántas veces me he puesto ‘Baloncesto’? Pues una burrada. ¿Take That? Pos otra burrada. ¿La Kylie? La misma burrada.

Es curioso, porque pensé que me había dejado ‘These Days’ en Gran Canaria, pero me ha estado acompañando todos estos meses de forma súper intensiva sin que me haya dado cuenta. Lo de Kylie también ha sido sin querer, 100% bajo los efectos del running.

Lo de ‘Baloncesto’ ya ha sido más consciente. Por eso, también, está desmarcada del resto de temas del disco de La Prohibida. Me parece un temazo que me emociona y todo. Precioso. Si no fuera por el verso del ciempiés sería perfecta.

01. ‘Uptown Funk’ – Mark Ronson

Y en el número unoooooo… la canción ideal para ir haciendo la mamarracha por la calle en la primera parte del año. He estado varios meses saliendo de la oficina con los primeros compases de esta canción y pretendiendo que molaba calle abajo. Si es que si no me animo yo solo, ¿quién me va a animar? ¿Eh?

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Domini sui vocem

Mis canciones de 2014. Top 15

Me dispongo a abrazar con entusiasmo los rituales de fin de año, así que he elaborado una lista. Como no tengo criterio musical, las cosas como son, os ofrezco el top 15 de mis scrobblings de Last.fm durante los últimos 12 meses. Esto es, las canciones más escuchadas en mi cuenta de Spotify y mi iTunes. En Winamp también serviría pero, eh, hablamos de 2014.

Dad por sentado que si han sido las 15 canciones que más he escuchado este año es que me gustan. También hay implícito un valor sentimental, en tanto que son la banda sonora de un año muy especial para mí. ¿Qué es un blog personal sino pornografía emocional?

Así que, sin más, empezamos.

15. ‘Bad (feat. Vassy)’ – David Guetta

En una lista ridículamente mainstream como la mía no podía faltar un Guetta, un Avicii o un Calvin Harris, así que cumplimos el trámite rapidito para dar más emoción luego. Si ha sido este tema y no otro el que se ha colado en el top es por el impacto que tuve durante la “actuación” de Guetta en el Barcelona Beach Festival en julio. Soy joven e impresionable. ¿Qué pasa?

13. ‘Only Love Can Hurt Like This’ – Paloma Feith
13. ‘Move In The Right Direction’ – Gossip

Me encanta que hayan empatado estas dos (que ya es casualidad que hayan clavado el número de escuchas) porque son la cara y la cruz de mis estados de ánimo de este año.

El drama de Paloma es ideal para torturarte en esas tardes tontas de echar de menos a alguien. Las locas emo de verdad nos ponemos el tema en repeat y acabamos haciendo coreografías alla Kylie en la cama, estirando el bracito así lánguidamente ocupando el espacio vacío en el colchón y mirando al infinito en plan intenso y la boquito entreabierta.

Pero, insisto, por obsesivo que pueda llegar a ser el bucle se equilibra con el tema buen rollero de los Gossip. Si tuviera que elegir un himno para este 2014, sería este.

12. ‘Take Control’ – DJ Bobo & Mike Candys

Absurdo tema para incluir en un top anual, pero me siento orgulloso de que aparezca. No en vano suele ser la canción con la que inicio mis sesiones de trote callejero. Cada conteo en Last.fm han sido mínimo 5km de dolores musculares y ahogos. Ah, y superación personal, claro que sí.

11. ‘My Love Is Pink’ – Sugababes

Aquí ya no sé muy bien lo que ha pasado. No soy muy consciente de haber tenido un revival de las Sugarperras precataclismo este año, así que solo me queda abrazar el hecho de que mi amor por ellas es de largo recorrido y ha sobrevivido a obsesiones que parecían insuperables, como mi historia con las Girls Aloud.

10. ‘Sentir’ – La Pelopony

Yo cuando me entrego voy a tope. Y durante el rato que me duró el tema Pelopony confieso que lo di todo. Lástima que el verano se alargara este año hasta octubre, porque ahora ni siquiera puedo decir que fue un amor estival. De todos modos, inaugura el top 10, que no está nada mal.

09. ‘Denial’ – Sugababes

¿Veis lo que digo de las Sugababes? No uno, sino dos temas en el top. Claro que los tengo juntos en mi lista de reproducción de cabecera y uno no podía caer muy lejos del otro. Si este ha acabado un poco más arriba en la clasificación es porque es un TEMARRACO para ir andando por la calle.

08. ‘These Days’ – Take That

Y este es un temazo para ir BAILANDO por la calle. Desde que vi la actuación de Take That en ‘X Factor’ apenas hay vez que vea el cielo que no esté sonando esto. Si consideramos que el programa fue el 23 de noviembre y a la canción le ha dado tiempo a escalar hasta el octavo puesto, os podéis hacer una idea de lo intensivamente que he estado haciendo la mamarracha estas últimas semanas en mis desplazamientos diarios. Pero es que la coreografía del pasito p’adelante, pasito p’atrás, media vuelta y a empezar es perfecta para cuando estás parado en el semáforo o esperando a la guagua. ¡Probadlo!

07. ‘This Is How We Do’ – Katy Perry

Quizás la mayor sorpresa de la lista es esta. La canción realmente es meh y no soy consciente de haberle dado con tantas ganas. Recuerdo que me impactó lo de Mariah Carey-oke en el videoclip y soy consciente de haber hecho lip synch varias veces con las partes habladas de la canción (‘Waaat? Wait! No, no, no, no… Bring the beat back!’). Pero… ¿tantas?

06. ‘Counting Stars’ – OneRepublic

2014 lo recordaré como el año en que me caí por las escaleras. Las escaleras me llevaron al sofá. El sofá me llevo a ‘Glee’ (¡sapristi!) y ‘Glee’ me llevó a esta canción que me acompañó en mis desquicies de madrugada, con los biorritmos alterados y unas ganas locas de poderme mover de una vez.

05. ‘Move’ – Little Mix

Una de las canciones que está aquí por constante y no a causa de uno de mis bucles. Funciona para todo: desde salir a correr hasta hacer los deberes, pasando por fregar los platos e ir a comprar el pan. La puedes cantar, ponerla de fondo, hacerte la chunga de barrio haciendo playback… ¡Es una maravilla!

04. ‘Walking On Air’ – Katy Perry

Yo era muy fan de Katy hasta que me dio fatiga tanto número 1 y tanto disfraz de niña mona. Así que ‘Prism’ me daba un poco igual como disco. Pero un día me lo puse en la oficina para amenizar mis anodinos progresos sobre el teclado y, justo cuando estaba en perfecta alienación borreguil, saltó este temazo al rescate. ¿Por qué nadie me había avisado de semejante joya? Otra que ha escalado a base de repeat.

03. ‘New Life’ – Fuel Fandango

Este tema lo tengo en la misma lista de reproducción que el de Paloma Feith. Ambos tienen letras paranormalmente ajustadas a mi realidad y expresan mis sentimientos en cada frase (que es lo que pensamos todas las adolescentes de las canciones de nuestros ídolos, ¡tía!). Pero ahí donde Paloma se desangra y ya, ahí te apañes, los Fuel Fandango ofrecen una solución maravillosa: “me esconderé en ningún lugar / donde yo sé que tú me puedes encontrar”. Y, por eso, la porción emo de mi podio es para ellos.

02. ‘Do It Again’ – Röyksopp & Robyn

Sé que este es el indiscutible número 1 porque lo de esta canción es tan guay que ha llegado donde no llega Last.fm: al reproductor de CD de mi coche. Y no sólo eso, sino que este EP, único formato físico del año, ha adquirido dimensiones místicas. No se me ocurre objeto que desate mejores recuerdos de lo que ha sido este año. Me han pasado muchas cosas buenas desde el Sonar y en casi todas sonaba esto de fondo.

01. ‘Paper Heart’ – Chlöe Howl

Pero como aquí lo que cuenta es el scrobbling de Last.fm, el primer puesto es para Chlöe Howl, una muchacha muy mal asesorada en su carrera que, mira, me alegro que tenga un puesto destacado aunque sea en algo tan modesto como este top. Aún no ha sacado un disco ni se le espera. Pero me extraña que sus otros dos singles, ‘Rumour’ y ‘No Strings’, no aparezcan en la lista porque son otras dos maravillas para las locas poperas de hoy.

“And the trouble with no strings is you can only fall”.