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Acta est fabula

‘Priscilla, reina del desierto’: el musical definitivo

Ya hace un par de años largos que ‘Priscilla, reina del desierto’ se estrenó en Madrid. Ahora anda de gira por España y yo me muero de ganas de irme con ellos y que no me dejen nunca.

Las canciones

El motivo más obvio para esta obsesión con ‘Priscilla’ es la parte musical. Aunque no es la que me hace sentir más orgulloso. Al final, somos seres vagos y débiles que vamos a lo seguro: es mucho más fácil ir a ver un musical del que conoces las canciones que arriesgarte a ver algo nuevo. Pero, en este caso concreto, a ver quién es el valiente que se resiste.

No estamos hablando de tragarte hora y media de gente en mallas para escuchar un ratito de ‘Memory’. En ‘Priscilla’ aparece hit tras hit de solvencia contrastada. En el peor de los casos, si no los has escuchado nunca antes, es imposible que no te arrastren con su poderío pop. En el caso más común, que es haberte comprado la entrada a ritmo de ‘I Will Survive’, la realidad supera cualquier expectativa y sólo tu propio sentido del ridículo te frena de participar como uno más en el show.

Vale, las canciones ya estaban en la película original. Pero, eh, aquí escribe uno que fue a ver ‘Sister Act, el musical’ todo emocionado y se llevó el chasco de su vida al ver que no había ni una sola canción de la peli.

La puesta en escena

Recuerdo la sensación de apabullamiento al ver la obra en el Nuevo Teatro Alcalá de Madrid. De sentir cómo me caía dentro del espectáculo casi literalmente porque hay momentos en los que pasan muchas cosas espectaculares al mismo tiempo en escena.

Algunas de ellas se abalanzan literalmente sobre el público, como las tres divas que descienden de los cielos a cada momento con sus portentosas voces. Luego está la maravilla de contar con un autobús en el escenario que, lejos de molestar en plan armatoste, permite un nivel de virguería impresionante: lo abren, lo cierran, lo giran, lo quitan, lo ponen…

Y, por supuesto, está la cuestión del maquillaje y vestuario, que es casi obsceno. Hay hasta modelos de salir a saludar, al final de la obra, cosa que me parece una locura fantástica y una sobrada de esas de ‘porque yo lo valgo’. Sublime.

Los personajes

‘Priscilla’ es una road movie (o como se llame el equivalente en teatro), por lo que la trama es lo de menos. Lo que importa es el viaje, sobre todo el emocional que hacen los personajes.

En ese sentido, el planteamiento es simple. Bernadette y Felicia son los polos opuestos en eterno conflicto. La vieja gloria que peleó por cada uno de sus derechos (ya no digamos por los privilegios) y la alocada joven que, aparentemente, se lo encontró todo hecho. En medio, Mitzi, necesario pivote sobre el que giran las otras dos y que brinda el contexto en el que las diferencias terminan siendo menos radicales de lo que parecían.

Si algo tan arquetípico funciona tan bien es, sobre todo, por el talento y el carisma de los actores. Algo que se puede decir de los tres protagonistas, claro está, pero que es extensible a todo el elenco. En ‘Priscilla’ hay lugar para todos: para enamorarte de las tres divas a la vez, descubrir actores revelación como Christian Escuredo y hasta para robaescenas a golpe de vagina como Etheria Chan.

Es un lugar feliz

‘Priscilla’ te arranca de la butaca y te envuelve en un espectáculo colorido lleno de gente estupenda. Desde el primer momento se establece una dinámica de buen rollo y diversión tan embriagadora que, cuando aparece el drama, requiere cierto esfuerzo cambiar la perspectiva.

Me pareció curioso que, en las dos ocasiones que he visto la obra, parte del público rompiera a reír en un par de momentos donde irrumpe la homofobia. Punto a favor del texto, que consigue detener la carcajada-porque-sí y gestionar el ritmo, haciendo que el público se replantee lo que está viendo y no caiga en una simple dinámica de guateque.

Incluso con los sustos y los inevitables tragos amargos, ‘Priscilla’ es de esas joyas que no quieres que acaben nunca. Que no te abandonen los personajes, que no se lleven la música, que no apaguen las luces.

¡Que se me lleven con ellos de gira!

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Ars gratia artis

‘Passengers’: violación cósmica

A veces es jodido que el trailer no te cuente la película, porque luego te llevas sustos morrocotudos. Como el que me llevé yo con ‘Passengers’. Yo iba dispuesto a ver una cosa edulcorada y cuqui, con Chris Pratt y Jennifer Lawrence en plan ‘Titanic’ a la inversa (primero chocan con el iceberg y luego se enamoran) y resulta que no. Que, bueno, que también, pero que la peli tiene alguna sorpresa, siendo la mayor de ellas una trama basada en un evento chungo. Chunguérrimo.

Por ello, pretendo enmendar la debilidad del trailer y explicar mejor de lo que va ‘Passengers’. Me preocupa menos que os comáis los spoilers que os llevéis un susto en la sala de cine.

Quiero pensar que aquí lo que ha habido es un problema de guión o un montaje accidentado. Un conflicto de intereses en encontrar un punto de equilibrio entre la ciencia ficción para friquis y el romanticismo para las masas. En general, la película me parece muy torpe profundizando en los puntos clave, incluso cuando pretende explicártelo del modo más obvio que se les ocurre.

Por un lado tenemos el conflicto del personaje de Chris Pratt. El tipo de planteamiento propio de un cuento de ciencia-ficción con tintes de terror. La versión ‘Star Trek’ de ‘El resplandor’, un poco. El problema, creo, es que la peli pasa de puntillas por esta situación. Con apenas un par de postizos capilares y unas escenas meramente estéticas pretenden que empaticemos a tope con el personaje y estemos dispuestos a comprar que llegue a los extremos que llega. Y no.

La solución al conflicto que encuentra el protagonista me parece incluso lícita si esa es justo la historia que pretenden contar. Lo que me sorprende es que, a estas alturas, no anticipen que optar por ese giro de los acontecimientos nos mete en el terreno de la violencia de género y la cultura de la violación. Me parece un error plantearla como una historia de amor entrañable y ligerita, donde además hacen trampas desviando el conflicto real hacia peligros del espacio exterior.

Una vez metidos hasta la cintura en el barro, nos encontramos con la evolución del personaje de Jennifer Lawrence. Aquí también creo que han errado el tiro. Hay un atisbo de aportar un argumento más o menos profundo, cuestionando si los planes de vida que nos montamos en nuestra cabeza merecen realmente nuestra devoción. Pero el modo de introducirlo es tan obvio y chapucero que pierde toda la fuerza. Gana, así, la idea de que lo mejor que te puede pasar es quedarte atrapada a solas con un chulazo como Chris Pratt por toda la eternidad. Tan guapo, tan apuesto, tan héroe. Una basura.

Por lo menos, la parte bonita lo es mucho. Chris Pratt y Jennifer Lawrence revientan cualquier medidor de adorabilidad y guapura y todo lo que los rodea es igual de radiante. Pero justo cuando llegan al cenit de su hermosura surge de nuevo la duda: ¿pretenden que la irresistible belleza de Pratt jugando a baloncesto en camiseta de tirantes sea por sí misma lo que necesitemos para olvidar?

Yo hubiera necesitado ver a un Chris Pratt más desquiciado al principio. Ver de verdad que despertar a Jennifer Lawrence era incluso preferible a su propia muerte. No justificarla en plan deus ex machina a toro pasado. Y hubiera querido verla a ella tomando alguna decisión. Por pequeñita que fuera. En un sentido u otro. Algo.

 

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Domini sui vocem

Mis canciones de 2016. Top 15.

Pues aquí estoy, un año más fiel a la cita conmigo mismo, dejando para mi posteridad la lista de las 15 canciones que más he escuchado, según mi perfil de Last.fm que, como está enlazado con Spotify y eso es el 90% de música que escucho, es un buen indicador de la banda sonora del recién terminado 2016.

15. ‘When I Grow Up (Dave Audé Audacious Radio)’ – The Pussycat Dolls

Empezamos con un tema de 2008, que ya me vale. De un grupo para olvidar, que también tiene tela. Pero es que no puedo resistirme a las remezclas de Dave Audé, que me parece un tipo que mejora cualquier cosa que toca. De esta en particular creo que ni he llegado a escuchar la versión original, pero ni falta que me hace.

14. ‘Universio’ – Las Bistecs
13. ‘Caminante’ – Las Bistecs

El descubrimiento del año, Las Bistecs asoman la cabeza en este top aun habiendo lanzado el disco en septiembre. Nada mal. En honor a la verdad, ‘Universio’ ganaría varias posiciones teniendo en cuenta que fue uno de los hits que alimentaron la leyenda por YouTube y provocaron el crowdfunding para grabar el disco.

Al final han acabado juntas una justa representación de las dos fases del tema elecrodisgusting: la del ‘jaja, qué graciosas’ del pre-disco y la del ‘hostia, esto mola en serio’ del post-disco. Que tampoco tengo tan claro que ‘Caminante’ sea tan post, pero yo me entiendo.

12. ‘Tutti Frutti’ – New Order

Supongo que New Order es de lo más confesable que aparece en esta lista, así que dejaré que el tema hable por mí. El vídeo no, que no lo había visto hasta que no lo he enlazado ahora y me parece un rollaco.

11. ‘Baloncesto’ – La Prohibida

Una de las dos únicas supervivientes en la lista respecto el año pasado. En 2015 terminó siendo la segunda canción que más escuché y en 2016 aguanta como una campeona.

10. ‘On The Regular’ – Shamir

Me da hasta apuro reconocer lo cutre que puedo ser a veces, pero si esta canción está aquí hoy y con esta intensidad es por puro fangirlismo con Las Bistecs. Que esta es la canción de su vídeo de la POPair de… agosto de 2015. Mira, yo que sé… Soy así (on the regular). Tomadme o dejadme.

09. ‘Something Good Can Work (The Twelves Remix)’ – Two Door Cinema Club

Se me ve el plumero máximo con los remixes. A este le cogí cariño en 2016 por ser la banda sonora de mi recuperación. Lo dejó así en plan misterioso, por si salvo algo de reputación entre mis lectores. Pero en 2016 me recuperé.

08. ‘Light it Up (feat. Nyla & Fuse ODG)’ – Major Lazer

No esperaba que este fuera el corte al que más le di del disco de Major Lazer, la verdad. Esta es la gracia de mirarme esta lista cada año, que descubro que le doy al play en un estado de enajenación mayor del que creo. Lo que sí puedo decir es que el antes y el después en mi apreciación de esta canción está el vídeo que os he enlazado. Esa orgía de texturas me tuvo loco durante muchos días. Si pudiera contar en esta lista las reproducciones de YouTube seguro que estaría alguna posición más arriba.

07. ‘I Want You To Know ft. Selena Gomez’ – Zedd

Esta también tiene que ver con mis primeros paseos al aire libre en 2016. No me negaréis que no invita al optimismo y a andar, en la medida de lo posible, despreocupadamente por la calle. Durante unas semanas a Spotify le salió del coño quitar la canción de su archivo (o a lo mejor fue Zedd o Selena o la madre que los parió a todos), así que desde aquí un saludito a quien fuera en Maxima FM que decidiera meterla en su recopilatorio y volverla a poner en línea.

06. ‘Come With Us (F9 Extended Disco Mix’ – Sophie Ellis-Bextor

Última remezcla de la lista y, por tanto, la más escuchada. Si viví el lanzamiento del último disco de mi Sophie con una absurda alegría, lo de esta versión ya véis que alcanzó niveles de obsesión. Pero es que me tiene loco (aún) cómo va construyendo y subiendo desde el principio. Me atrevo a decir que la mejor parte es la que va antes de la letra, que luego ya se asemeja más a la original. En cualquier caso, me parece una auténtica maravilla.

05. ‘Say Yay!’ – Barei

En el abanico de exaltación adolescente de 2016 incluí Eurovisión. No me suele pasar, la verdad, pero este año sentía que de verdad era EL AÑO. Por lo menos en lo que a la canción respecta, porque yo el baile de pies no lo vi en ningún momento. Después de esto yo ya soy un escéptico total. Si con esto nos comimos los mocos, ya no hay nada que hacer. Yay 🙁

03. ‘Sax’ – Fleur East
03. ‘The Other Boys’ – Nervo feat. Kylie Minogue, Jake Shears & Nile Rodgers

En el tercer lugar del podio tenemos empate.

Si en 2015 puntuaba alto el ‘Uptown Funk’ de Mark Ronson y Bruno Mars, el relevo natural tenía que ser, sí o sí, esta canción de Fleur. ¿LA canción de Fleur? Recuerdo vagamente que había alguna canción rescatable en el disco que le sacaron, pero vaya, esto huele a one hit wonder de lejos. Pero, que no lo digo como algo peorativo, eh… ¿quién ganó ‘X Factor’ el año de Fleur? ¿Eh? Pues eso. Viva ella.

Lo de las NERVO… No sé… No lo supero… Esta canción fue mi número uno en 2015 y en 2016 la seguí desgastando a unos niveles de psiquiatra. Hay semanas que a lo mejor me pensaba que ya valía, pero de repente por capricho de las listas aleatorias aparecía de nuevo y vuelta a empezar. A ver si en 2017 me canso de ella…

02. ‘Mi propio funeral’ – Georgina

Recordaré 2016 como el año en que, directamente, se me fue la cabeza y empecé a comportarme al volante como un desquiciado. ‘Mi propio funeral’ está aquí de tanto cantarla en bucle por la C31, a pleno pulmón y con cero complejos. Los mismos que tengo ahora para reconocer que sí, que a tope yo con esta canción. ¿Qué pasa?

01. ‘Geometría Polisentimental’ – Fangoria

Karma is a bitch, que dicen. Me cito a mí mismo:

Por más carga metafórica que le quieran dar, no me veo impregnando mi alma en “un cuadrado, una esfera, una curva, una recta, un cilindro, una estrella, una línea en zig-zag”

O también:

De todos modos, no es nada que no se solucione con cuatro o cinco escuchas en bucle.

Pues toma ya. El bucle se me fue de las manos. La canción será como las Ruffles… pero es que yo soy un auténtico gordo de las patatas…